
La chica se mira en el espejo, en el ella ve su belleza, pero solo ella lo sabe.
Se arregla para salir, mientras piensa en aquél chico guapísimo que había conocido hace muchas noches atrás...
Se mira de nuevo, mientras se hace una raya de intenso negro en el ojo, y se refleja la verdad, le dice que tiene la carita mas llena, los brazos mas grandes y las caderas mas redondas...aún así ella sabe que el espejo también le dice que es bella.
La belleza, esa que solo pertenece al ojo que la mira, no todos la ven, no todos los espejos reflejan lo mismo, solo el espejo de ella.
Sale a la calle sintiéndose guapa. Su cabeza, sus pensamientos, su alegría, su tristeza, su idea de la vida, su lucha son hermosas, pero casi nadie lo ve, no hay espejos que reflejen esa chispa vital, esa luz con la que brillamos y nos hace ser únicos.
Ella sigue caminando y se apresura, llega tarde, ese espejo no la dejaba marchar, ella un poco vanidosa no paraba de mirarse y repasar mil veces su cabello, la raya del ojo...esa falda que le hacía las piernas más esbeltas o el escote que era interminable.
Él la espera, hacía mucho que no la veía, nota que la carita esta más llena, que tiene los brazos más grandes y las caderas más redondas, aún así la belleza está en los ojos de quien la mira. Él simplemente pensaba que ella era bella.

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