
MAÑANA: Una palabra llena de esperanza y dolor, porque siempre tiene que ser de noche oscura para que pueda ser de mañana.
Significa un horizonte infinito como la vida misma porque cuando se muere solo en el mañana se duerme y con la plenitud de que vamos a despertar.
El sueño de un niño que es el mañana, la sabiduría del más sabio, del más puro y hermoso, cuando se espera ansioso el mañana para crecer viviendo con nostalgia el atardecer y con miedo el anochecer. Solo el manto místico del misterio de la niñez lo cubre para protegerlo, para que vea y viva su mañana.
La vejez, etapa dulce en la cual el mañana se siente cada vez más cerca y con más temor, el temor resignado y tibio de ver como pasan las mañanas y pensar que una de estas no se va a despertar.
El amor tierno de una mañana ardorosa y pacífica de unos amantes que duermen juntos y esperan ver el amanecer y el florecer de su amor, como la gloria o lo glorioso de su naturaleza humana que saca a flote sus pasiones en la oscuridad y las hunde en la claridad inmortal...
Entonces por educación se dice "Buenas Noches" pero la noche pasa a la eternidad.
Yo prefiero decir "Hasta Mañana" y así despertar.
Escrito el 21 de abril de 1994

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