
Una vez tuve un sueño:
El Alquimista mezclaba todo en el matraz, con un único fin, encontrar la fórmula exacta para llegar a la Piedra Filosofal, después de varios intentos, se enfada consigo mismo porque no llegan a mezclarse bien los elementos y en ese instante da rienda suelta a su temperamento, explota en cólera y lo destroza todo; luego de ese arrebato de furia interna, se calma, se concentra y vuelve a la mezcla sin preocuparse de los destrozos que habían provocado sus pasiones profanas, de repente se da cuenta que amanece, oye ruidos en la calle, esos ruidos del mundo exterior al que también pertenecemos, desde su ventana a lo lejos se ven andamios, una construcción majestuosa se alza ante él. Veía a hombres que se dirigían a su trabajo, los hombres a los que observaba eran los albañiles de la catedral que está justo frente a su ventana.
Nunca había reparado en ellos, en silencio van hacia la obra con sus herramientas y sus mandiles, el alquimista se mira a sí mismo y se da cuenta que también tiene un mandil, que su laboratorio son sus herramientas, mira sus manos y con ellas hace la alquimia de transformar los elementos, en ese preciso instante piensa que él también es un albañil y que va todos los días a trabajar en su obra, que consiste no solo en buscar la Piedra oculta, piensa, que como los albañiles construyen el templo, la gran catedral, el alquimista transforma, y puede transformarse así mismo con el conocimiento adquirido para poder realizar su obra, el alquimista rectifica la formula, controla los elementos que podrían ser sus propias pasiones profanas y así en silencio desciende a lo más oscuro y profundo de su ser para transmutar.
Los albañiles ya están en la obra, se oyen los sonidos de las herramientas, trabajan en silencio, el trabajo es sagrado. El alquimista echa otro vistazo a través de su ventana y reflexiona, voltea y mira a su alrededor, ve los destrozos que él mismo ha provocado - Tiene que ordenar el laboratorio - Comenzar de nuevo. Mientras que recoge los trozos de vidrio recita en su cabeza: “Visita Interiora Terras Rectificatur Invenies Ocultum Lapidum” y así sin más vuelve al trabajo.
Los albañiles siguen trabajando en la obra.
Dedicado a mi papá… El Gran Alquimista de mi vida!

GABY ME ENCANTÓ!!!!!!!!!!!!!!(RECAPACITAR Y REFLEXIONAR), ME PARECE EXCELENTE.
ResponderEliminarExcelente enseñanza Gabita. Me parece una analogia magnifica de differentes maneras de trabajar sobre el mismo tema. una mas operativa y la otra mas liquida :) Tu padre seguro esta muy orgulloso de ti! :)
ResponderEliminarGenial!
ResponderEliminarEs un bellísimo homenaje a tu padre quien sabrá entender las analogías y ponderarlas
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