Ideas coming out my head

jueves, 18 de marzo de 2010

PEQUEÑO ESFUERZO FILOSÓFICO SOBRE LAS VANGUARDIAS ESTÉTICAS Y LA FUNCIÓN LIBERADORA DEL ARTE



Haciendo un pequeño ejercicio y esfuerzo filosófico (ese que hace años no retomaba y ahora pretendo parafrasear la tesis de grado que presenté en el año 2001) me parece interesante hacer una parada en la historia de las ideas y hacer un análisis presuntamente ideológico de algunas de las vanguardias estéticas en el arte moderno del siglo XX, especialmente las referidas a la pintura, como por ejemplo: El abstraccionismo, el dadaísmo, el surrealismo y el expresionismo (debo destacar que uno de mis movimientos vanguardistas favoritos es el DADÁ) que sirvieron como punto de partida para criticar y cuestionar los valores artísticos establecidos por los cánones estéticos de la sociedad moderna. Una sociedad en la que el arte no cumple una función liberadora sino represora del imaginario social, donde el mercado y el sistema de consumo consagran la obra de arte no por su valor estético si no por su valor monetario.

Esta mercantilización de la obra de arte en cuanto tal, no deja de tener consecuencias negativas para el desarrollo de los movimientos artísticos. Las vanguardias estéticas del siglo XX rechazan esta “economía de mercado” del arte, asumiendo una nueva concepción filosófica de la creación artística desde la praxis política revolucionaria.

Las ideas de Herbert Marcuse, sobre el arte en la sociedad capitalista como un agente desalienante y emancipador, proponen una recuperación de la sensibilidad estética como salida ontocreadora para la revelación de imágenes de libertad haciendo posible la negación del arte como objeto y la afirmación del arte como sublimación utópica.

El arte y la historia de las vanguardias han atravesado el mismo proceso de ascenso y caída que las corrientes políticas, revolucionarias y liberales del siglo XX.

Es por ello que estos movimientos surgieron como una respuesta a una sociedad en la cual el esfuerzo por encontrar nuevas formas de comunicación o símbolos que rompieran con el dominio opresivo de los ya establecidos por el “establishment” y de las imágenes, que en muchos casos se convirtieron en medios de dominación y engaño.

Lo que se intenta decir es que sí es posible una liberación del hombre por medio de la fantasía, de la imaginación, como única salida ante una realidad que nos engaña y nos relega a una alienación, en donde hemos quedado reducidos a meros objetos, a cosas, a convertirnos en una nueva especie llamada HOMO CONSUMENS, en donde los cánones simbólicos son los marcados por el sistema dominador (status quo) del sistema consumista.

Somos libres de crear nuevos lenguajes y códigos que, a través de la imaginación se unen para crear una nueva dimensión: la dimensión estética.

Como lo expresaría Marcuse: “Lo estético es algo más que lo meramente estético. Es la razón de la sensibilidad, la forma impuesta por el espíritu y, como tal, la forma posible de existencia humana”.

Hay que tener fe en el ser humano como creador de su propia historia, capaz de reinventarse así mismo, de crear espacios de libertad, símbolos que sean nuevos para la construcción de una sociedad más libre, así como lo hicieron los pioneros de las vanguardias (abstraccionistas, dadaístas, surrealistas y expresionistas) que tuvieron la pasión y la visión de crear una forma nueva de pensamiento a través de su arte. Se que sí podemos ante esta falsa realidad crear una salida, crear un nuevo sentido de arte y de estética. En nuestras manos está.

Solo en el ejercicio de la libertad y de la creación está la posibilidad.

No hay que dejar a un lado las utopías, estas son las únicas posibilidades. Seguir creyendo en ellas y tratar de hacerlas realidad. Que sean esperanza. La imaginación es según Marcuse, la facultad de la utopía, porque convierte lo posible en real, liberándolo de su carácter represivo, porque la libertad solo es posible mediante la realización de aquello que aún hoy se llama utopía.

Busquemos nuestra utopía, seamos pioneros, idealistas y militantes de una nueva vanguardia, de una nueva realidad, de un nuevo tiempo. Seamos dueños del arte, como soñó Dalí, como grito Munch, como desafió Duchamp, como se inspiró Picasso, con la fuerza de Pollock, con la filosofía de Mondrian, con la propuesta de la Bauhaus, apuntemos con el dedo a una palabra absurda llenándola de significados como Tzara, hagamos manifiestos… No nos dejemos callar por una sociedad que cada vez se aleja más de su fuerza interior, de la libertad, del ARTE.

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